Actualizado Mayo 2014

 


Pastores Alejandro y Muriel Solano

El Pastor y Misionero Alejandro Solano sirve en la Iglesia Bíblica Bautista hace cuatro años,. junto con su esposa Muriel de Solano. Ambos se han comprometido a la labor ardua de evangelizar y ganar la comunidad de Guadalupe y sus alrededores para el Señor Jesús. De esta forma, llevan a cabo la Gran Comisión ordenada por el Señor: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio..."(Mr 16:15)

Además de estar pastoreando la iglesia en Guadalupe, Alejandro y su esposa, son profesores en el Seminario Bíblico Bautista Internacional. En dicha institución, imparten clases de Hebreos, Daniel e Inglés.
Su participación como profesores se basa en el deseo de instruir a aquellos jóvenes y adultos que han rendido sus vidas al servicio de Dios.


Esperamos que pronto pueda acompañarnos y estudiar la Palabra de Dios junto con nosotros. nuestro mayor deseo es poder servirle y guiarle en los caminos del Señor.

Devocional de este mes:
Jesús. Labios resquebrajados y boca de algodón. Garganta tan seca que no podía tragar y voz tan ronca que apenas podía hablar. Está sediento. Para encontrar la última vez que sus labios se humedecieron habría que retroceder una docena de horas, hasta la cena en el aposento alto. Después de haber probado esa copa de vino, Jesús había sido golpeado, abofeteado, magullado y cortado. Había llevado la cruz y cargado los pecados y su garganta no tenía ni un poco de líquido. Está sediento.

¿Por qué no hizo algo para evitar eso? ¿No podía? ¿No había hecho que jarros de agua se convirtieran en jarros de vino? ¿No hizo un muro con las aguas del río Jordán y dos muros con las aguas del Mar Rojo? ¿No hizo, con una palabra, que dejara de llover y calmó la tempestad?

¿No dice la Escritura que «cambió el desierto en estanques de agua» ( Salmos 107.35 ), y «la roca en fuente de aguas»? ¿No dijo Dios «Derramaré agua sobre el sediento» ( Isaías 44.3 )?

Entonces, ¿por qué Jesús tuvo que soportar sed?
Mientras nos hacemos esta pregunta, agreguemos un poco más. ¿Por qué se cansó en Samaria ( Juan 4.6 ), se perturbó en Nazaret ( Marcos 6.6 ) y se enojó en el Templo ( Juan 2.15 )? ¿Por qué se quedó dormido en el bote en el Mar de Galilea ( Marcos 4.38 ) y triste ante la tumba de Lázaro

( Juan 11.35 ) y hambriento en el desierto ( Mateo 4.2 )?

¿Por qué? ¿Y por qué tuvo sed en la cruz?
Él no tenía por qué sufrir sed. A lo menos, no al grado que la tuvo. Seis horas antes le habían ofrecido de beber, pero Él lo había rechazado.

Trajeron a Jesús al lugar llamado Gólgota (que quiere decir el Lugar de la Calavera). Luego le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no quiso tomarlo. Y lo crucificaron. Se repartieron sus ropas y echaron suertes para ver qué se llevaría cada uno ( Marcos 15.22–24 ).

Antes de clavarle los clavos, le ofrecieron de beber. Marcos dice que el vino estaba mezclado con mirra. Mateo dice que el vino estaba mezclado con hiel. Tanto la mirra como la hiel tienen propiedades sedativas que adormecen los sentidos. Pero Jesús los rechazó. No quiso estar aturdido por las drogas, optando en cambio por sentir el sufrimiento en toda su fuerza.

¿Por qué? ¿Por qué tuvo que soportar todos estos sufrimientos? Porque sabía que tú también habrías de sufrirlos.

Él sabía que tú te cansarías, te perturbarías y te enojarías. Él sabía que te daría sueño, que te golpearía el pesar y que tendrías hambre. Sabía que tendrías que enfrentarte al dolor. Si no al dolor del cuerpo, al dolor del alma… dolor demasiado agudo para cualquiera droga. Sabía que estarías sediento. Si no sed de agua, a lo menos sed por la verdad, y la verdad que recogemos de la imagen de un Cristo sediento. Él entiende. Y porque Él entiende, podemos venir a Él.

¿No nos habríamos visto privados de Él si no hubiese entendido? ¿No nos alejamos de las personas cuando no las entendemos? Supongamos que te encontraras muy preocupado por tu situación financiera. Necesitas que algún amigo te demuestre su aprecio y te dé algún tipo de asesoría. ¿Buscarías la ayuda del hijo de un multimillonario? (Recuerda que lo que andas buscando es orientación, no una limosna.) ¿Acudirías a alguien que haya heredado una fortuna?

Probablemente, no. ¿Por qué? Porque no te entendería. Y no te entendería porque nunca ha vivido lo que tú has estado viviendo de modo que no puede saber cómo te sientes.

Jesús, sin embargo, sí ha estado y sí lo puede hacer. Él ha estado donde tú estás y puede saber cómo te sientes. Y si su vida sobre la tierra no logra convencerte, lo hará su muerte en la cruz.

¡Confía en Él!




Familia Solano ChinchillaI





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Alejandro Solano